Bueno… no me toméis al pie de la letra todo lo que digo. La verdad es que ¿qué voy a hacer yo viendo a Alanis?. A esa hora estaba preparando los arreos de matar y hasta las ocho no me subí al autobús junto al Estadio. Conmigo venían Carmen (mi mujer) y Jose, que había venido desde Canarias el tío (un mérito).
Tardamos en llegar un poco al RIR, un poquito de atasco en alguna salida y mucha, muchísima gente en el festival. Menos mal que el bus nos dejó junto a la puerta y en un salto ya estábamos dentro. No hubo problemas con la seguridad: ni comida ni bebida en el bolso (jeje), solo un minidisc, un micro estéreo, unos auriculares, 4 discos y cuatro (malditas) pilas recargables que me estuvieron dando la lata toda la noche.
El sitio es como una feria: muchas casetas de comida basura, muchas de promociones comerciales, una pista de baile, algunas atracciones de feria y otras cosas por el estilo.
Al fondo, un gran escenario negro, buenas columnas de sonido, buena iluminación y buen sonido (aunque con excesos de bajos). La verdad es que es un pedazo de escenario.
Delante de él, una gran explanada para 20 o 30 mil personas de pie. Y a su alrededor, amplias zonas de césped artificial que nos permitieron estar sentados como en una excursión al campo. Repartidas por esta zona, varias columnas de sonido más, de apoya a las principales. Y en el centro, una enorme grada destinada a las mesas de mezcla.
Cuando llegamos, ya ha empezado Jack Johnson y tras él, aguantamos estoicamente la actuación de Manolo García (con paseillo incluido).
Pero a partir de las doce, ya empieza el gusanillo a moverse por la tripa. Vemos a Larry Cragg dar órdenes encima del escenario. Aparece el gran piano de cola, el indio de madera, el teléfono rojo, las letras de colores, el caballete y los lienzos alusivos. Al momento, arrastran la gran batería al centro, un montón de cacharros más y, por fin, la Old Black se pasea por el escenario. Ahora ya me lo creo: !Neil Young va a actuar¡.
Y como el que no quiere la cosa, de pronto aparece una figura con camisa blanca manchada de pintura por la esquina derecha. Como el que sale de paseo, levantando la mano en señal de saludo, Dios se aparece ante una marabunta de manos y gritos que se levantan del suelo. Todos corren a tomar posiciones. Pegi y Anthony Crawford se suben en una tarima en la parte de atrás, Rick Rosas se cuelga su bajo, Chad Cromwell se sienta tras su gran batería (por un momento, gracias a su gorra, me parece que Molina está allí), Ben Keith se cuelga una guitarra y se queda a la izquierda y Neil Young, recibe de manos de Mr. Cragg la Vieja Negra y la hace gritar ese sonido tan familiar y querido por nosotros.
Alguien ha colocado un lienzo en el atril con un título: Mr Soul. Suenan el un, dos, tres de Chad y el huracán hace acto de presencia. El Tío está fuerte y empieza fuerte, acentuado (creo) por la batería de Cromwell. Sí, ya sé que me vas a decir que estoy algo neurótico, pero creo que suena algo diferente.
El segundo tema me trae recuerdos de Jerez. El mismo tema en el mismo sitio: I’ve Been Waiting For You. Me gusta, me gusta su ritmo y me gusta su guitarra flotando por encima de todos. Y me gustan su riff característicos. La gente ya está en el bolsillo y lanzada. Al “gracias” de Neil contestan miles de gargantas como locas.
Ahora le toca el turno a Cinnamon Girl. Aquello ya es la locura. El tema se hace corto.
Pero al que se la hace corto el tiempo es a mí, que estoy en el hall del hotel rodeado de futboleros enloquecidos porque ha ganado algo nosequién. En fin mañana seguiré.



