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Buenos Aires Hot Festival, 2001.
Cuando tenían que tocar en el campo de polo los Oasis y Neil Young, “naturalmente” le dijeron a los Gallagher (por una cuestión de cartel y de discos vendidos) que fueran los que cierren el festival.
Los Gallagher, que de boludos no tienen un pelo, dijeron “Después de Neil Young no subimos ni locos…
Y así fue.

Esta anécdota que he pillado por ahí y que yo sé que te gustará conocerla, seguramente no la conocía Ben Harper cuando firmó para Oeiras y su Optimus Alive! de este año.

Amberes, 12 de Febrero. Neil se dispone a interpretar After The Gold Rush. Mira a la audiencia y dice cosas como estas:

  • Veo que hay mucha gente joven esta noche (aplausos)
  • Estoy encantado (risas)
  • ¿Han venido con sus papás? (más risas)
  • ¿…porque esto les gusta o porque es algo histórico? (risas).

Entonces, se dirige al indio de madera:

  • ¿Que piensas tú, Woody? El indio no dice nada, claro.
  • Lo está pensando (risas).
  • Woody ha estado conmigo mucho tiempo. Desde que su hermano murió en el incendio de casa. Pero no hablaré más de eso. Nunca lo volveré mencionaré.

Claro que oyendo al propio Neil se capta mejor su sentido del humor.

Woody, esa talla en madera que acompaña a Neil desde los primeros tiempos, es una figura de esas que se solían poner en las puertas de algunas tiendas en los pueblos norteamericanos.
Al parecer eran dos y el incendio a que se refiere Neil, en el que se perdió una de ellas, debe ser el incendio ocurrido en su casa de Zuma Beach, en Malibú, creo que a principios de 1978.

Que Neil Young se había fijado en Obama ya es cosa sabida por nosotros desde que escuchamos su penúltimo trabajo “Living With War”:

Someone walks among us
And I hope he hears the call
And maybe it’s a woman
Or a black man after all

Yeah maybe it’s Obama
But he thinks that he’s too young…

Ahora ya sé de dónde ha salido esa letra, ya que como se cuenta en la Bad News Beat, Neil Young fue uno de los primeros en pronosticarle al propio Obama su llegada al sillón de la Casa Blanca:

Creo que fue hace unos años, en el Farm Aid de 2006.
Le dije “Tienes que ser el próximo presidente de los USA“. Él me miró y me dijo “Soy demasiado joven, y divertido“.

Imagen realizada por tsevis

Seguramente ya conocerás la historia. Neil Young, en el concierto del día 9 en el Hammersmith Apollo de Londres, pilló la guitarra de Rick Rosas y se pegó unos toques en solitario.
Así fue como sonó:

¡Que envidia! Yo pensaba que mis ganas se calmarían cuando pasase el concierto del 15, pero ha ocurrido al contrario. Ahora, cuando veo las vivencias de alguien como Pepe, aun siento más ganas de repetir la experiencia de estar allí otra vez.

Nos presentamos en el Apollo sobre las 4 de la tarde, ya que quería vivir la magia del momento en cada segundo.
Después de bordear varias veces el teatro, localizamos la entrada del personal y allí nos plantamos con paraguas en ristre, ya que no paraba de llover, cosa típica en Londres.
Al poco tiempo de estar allí aparecieron una pareja de rusties franceses muy amables que ya lo habían visto en París y también el día 14 en el Hammersmith. Entablamos conversación con ellos y nos comentaron que el día anterior Neil les había firmado las entradas, cosa rarísima que nunca suele hacer. Les pedí por favor que me las escanearan y nos las enviaran por email.
A eso de las cinco, vimos aparecer de lejos a Pegi junto a Anthony Crawford dirigiéndose a cenar. Salían de los autocares hacia donde nos encontrábamos y giraban un par de metros antes para entrar en un anexo al teatro donde tenían la zona del catering. Eso auguraba algo bueno.
Minutos después reconocí de lejos a Ben Keith y a Rick Rosas que hacían lo mismo y empecé a llamarles a grito pelado hasta que me saludaron. He de decir que sólo nos encontrábamos 8 personas allí.
Al poco, por fin, lo vi, sentí su magnetismo y estuve a punto de ponerme a llorar. Si. Como lo oyes. Era Neil junto a Elliot Roberts que también se dirigían a cenar. Pensaba que ya no podía gritar y empecé a llamarle hasta que me saludo a unos dos metros de distancia. Fue un momento mágico con una sensación que ya había vivido hacía 20 años cuando vino a Barcelona. En aquella ocasión pude llegar a darle la mano.
Después de pasar una media hora y cuando aún no me había repuesto de mi entusiasmo, Ralph salía de cenar y fue mi santa mujer la que le llamó y él paró, se dio la vuelta, vino hacia nosotros y le preguntamos si le importaría hacerse una foto conmigo. Muy amablemente accedió.


Por cierto, Pepe me dice que en las puertas del teatro había carteles de Shakey Pictures y que en el interior vio algunas cámaras. Eso quiere decir que, al menos, de este concierto tendremos tarde o temprano alguna cinta.
Gracias Pepe y seguro que en Madrid nos volveremos a contar todas estas historias de nuevo.

23 de enero de 1973. Neil Young interrumpió su concierto en Nueva York solamente para leer una nota.
“La paz ha llegado”, leyó. Provocó que la audiencia tuviera diez minutos de besos, abrazos, gritos de alegría y llanto.
Luego, The Stray Gators se unieron a Young en el tema Southern Man.

Con información de Jack “Cielo Helado en la Noche”, NYAS Miembro 3096.

Martes, museo Van Gogh, doblo una esquina y allí está Neil clavando intensamente los ojos en (estoy seguro) una de las pinturas de Wheatfield. Estaba a solas escuchando la audio-guía a través de los auriculares.
Ya había visto a Rick y otros miembros del equipo en el museo, así es que no fue una sorpresa completa, pero le puedo decir que no estaba preparado.
Suena melodramático, lo sé, pero con todas esas pinturas de Van Gogh asombrosamente brillantes, y luego un Neil observandolas, estaba abrumado por no decir algo más.
Hablo de estar en presencia de grandeza presenciando la grandeza.
Dí marcha atrás y probé leer el cartel, pero realmente no podía concentrarme y debía continuar con la visita al resto de museo.
Pero la sala donde estaba Neil era en la que estaban las pinturas más famosas así es que tenía que regresar de todas formas.
Para entonces nuestro hombre había terminado de mirarla y estaba hablando con un joven del equipo, así es que pensé que si había un momento oportuno en la vida, era ese.

Yo: ¿Neil, no quiero molestarle, pero ¿puedo decirle hola simplemente?

Neil: Seguro, ¿cómo está? (Extiende la mano)

Yo (dándole la mano, temblando las rodillas, golpeando el corazón): He sido un admirador toda mi vida. (¡Dios, soy un estúpido!)

Neil: Gracias, se lo agradezco.

Yo: Vale, le dejaré solo ahora.

Neil: Gracias, agradezco eso.

Y eso fue todo. No es una gran historia, pero reconozco que ha sido un pequeño momento estelar. ¡ Amo Amsterdam!

¡Que suerte tuvo nuestro rustie Powebooter! Bueno, ahora ya sabemos en qué gasta el tiempo libre Neil Young.